Otro reconocido fabricante de ropa de grandes marcas entró en concurso preventivo

Escrito el 11/04/2026

Hace más de 20 años que hacía ropa para terceros, cuando las marcas decidieron importar comenzó su crisis. Tiene un local multimarca y en redes contó que bajó los precios para poder pagar sueldos y alquileres

Nadie del sector textil escapa a la crisis. Primeras marcas, segundas, productores textiles, talleres, locales, toda la cadena tambalea. Un reconocido grupo textil con más de dos décadas en el mercado, fabricante de grandes empresas y hasta con marca propia entró en concurso preventivo.

Esta vez le tocó a Fantome Group S.A. una empresa fundada en 2003 por profesionales textiles con más de 40 años de experiencia en el rubro. Comenzaron en un pequeño galpón del barrio porteño de Devoto donde fabricaban indumentaria para pequeños clientes. En 2009, se mudaron a una planta de 5.500 metros cuadrados. En Sanabria 2039/47 tienen la planta, las oficinas y hasta un mega local multimarca.

Se dedican a todo el proceso productivo de indumentaria desde corte, confección, bordado, estampado, terminado y packaging. Entre sus clientes había marcas como Kappa, Reebok, Cheeky, Kevingston, Yagmour, Billabong, Legacy, entre otras. En su momento de esplendor fabricó 900.000 prendas anuales y empleó a 400 personas, convirtiéndose en una de las empresas textiles referentes del sector en fabricación de producto terminado para terceros.

En su local, pegado a la fábrica, vende indumentaria masculina y femenina sin marca y con etiquetas como Yagmour, entre otras. Incluso, Fantome Group lanzó su marca propia Berta León con la que ofrece desde bóxers a ropa.

Su negocio creció durante muchos años, hasta que sus clientes se reconvirtieron y prefirieron importar todo del exterior. La no renovación de contratos les complicó la situación. En 2020, Kevingston decidió no tercerizar más la producción con Fantome y fue una medida que los impactó fuerte, lo mismo pasó cuando Distrinando los abandonó en 2025.

En su presentación judicial, Fantome no duda a la hora de definir el difícil momento que está pasando. La industria enfrenta una "competencia diabólica" por parte de productos importados, cuyos precios son imposibles de igualar en el mercado local.

Fatome Group debe a los bancos $45,6 millones y acumula 26 cheques rechazados por más de $39,7 millones. Ajusto todo, incluso a su personal, apenas quedan 20 empleados.

En su escrito judicial, contó una realidad que perjudica a todas las empresas de indumentaria textil. "Muchos actores comercializan por debajo de sus costos con el solo objeto de mantenerse en el mercado", señalaron.

La avalancha de importaciones, los costos, los alquileres, los salarios, los servicios y los impuestos son algunos ítems que hicieron tambalear a este grupo.

Pese a todo, tienen abierto su local donde ya en septiembre pasado decían en redes "llegó la primavera y nosotros necesitamos vender, antes las teníamos un poquito más caras pero ahora tenemos que pagar sueldos y alquileres y tenemos que bajarlas. Dos remeras por $25.000 y si pagas en efectivo tenes 20% de descuento". Además ofrecen 3 y 6 cuotas sin interés.

Se auman a la reconocida marca de indumentaria Ted Bodin, que con 50 años en el mercado, también entro en concurso preventivo.