Los testamentos: los días de las adolescentes en Gilead

Escrito el 11/04/2026

Secuela de El cuento de la criada, la serie, protagonizada por Chase Infiniti, es un coming of age en un contexto terrorífico. Un relato muy vigente.

Antes del baile de presentación en sociedad a potenciales maridos, las cándidas adolescentes de Gilead asisten a un té. Pasteles con adornos rococó, manteles blancos, cubiertos acomodados en simetría: todo luce impoluto en la casa. Pero la presión se siente en el aire tanto como el aroma dulce de las infusiones. La tarde puede terminar en llanto y dolor porque así son los días en Gilead, el lugar espantoso que conocimos en El cuento de la criada.

Comienza ahora un nuevo capítulo que es evolución de aquella historia que transcurre en una sociedad autoritaria, teocrática y misógina. El estreno demuestra que la esencia del relato está más vigente que nunca en el contexto actual. Ya pueden verse en Disney + los primeros dos episodios de Los testamentos, basada en la novela homónima también de la escritora canadiense Margaret Atwood.

Esta vez, el foco está puesto en dos jovencitas y se cuenta su paso a la madurez. No son dos chicas más, tienen vínculo con antecedentes de la historia. Se trata de Agnes (la ascendente Chase Infiniti, una de las protagonistas de Una batalla tras otra), criada por uno de los comandantes de mayor rango, es obediente y piadosa, y Daisy (Lucy Halliday), una recién llegada y convertida que proviene de fuera de Gilead e integra el grupo de las llamadas "perlas". Viven esos días de adolescencia entre privilegios, mansiones, criadas y bailes, realidad que contrasta con la lucha de la resistencia de May Day y los ahorcados con los que se topan a cada paso en el camino.

Uno de los grandes personajes de El cuento de la criada está también presente acá. La temible Tía Lydia (Ann Dowd, siempre notable) vive en la residencia en la que toman clases las jóvenes y hasta tiene su propia estatua a la que regalan ofrendas a diario. Además, Elizabeth Moss, quien protagonizó la anterior historia como June, está muy presente en este proyecto como productora ejecutiva y (atención spoiler) aparece ya en el primer episodio retomando su personaje.

Creada por el showrunner y productor ejecutivo de The Handmaid's Tale, Bruce Miller, la tira mantiene la gracia estilística de la anterior. Es un espectáculo visual que contrasta con las crueldades que suceden en ese futuro oscuro de un lugar que alguna vez fue Estados Unidos. Los trajes, los colores, los movimientos geométricos y precisos de esas chicas que avanzan en fila, aprenden tareas domésticas, cómo atender a sus futuros esposos y cómo dar órdenes a sus "marthas" para ser el ama de casa perfecta. Una imagen que recuerda remotamente (o no tanto) a las "tradwifes" actuales.

Con la particularidad de ese "halo de adolescencia", etapa que llega con rivalidades, cambios, rebeldías y temores exacerbados por la situación, esta secuela mantiene el espíritu de la historia original y muestra que la distopía tiene aún mucho impacto como una advertencia. Un espejo deformante en el que las generaciones futuras no querrían verse reflejadas.