Roberto Lavagna volvió a poner bajo la lupa la obra pública del primer kirchnerismo. Al declarar como testigo en el juicio por la causa Cuadernos, el exministro de Economía sostuvo que en 2005 se detectaron indicios de cartelización y sobreprecios promedio del 20% en contratos vinculados al área de Vialidad.
La frase surgió ante una pregunta de Carlos Beraldi, abogado defensor de Cristina Kirchner, sobre posibles indicios de direccionamiento del gasto hacia contratistas del Estado. Lavagna negó haber advertido una asignación presupuestaria destinada a beneficiar a un empresario en particular, pero abrió otro capítulo: el de las sospechas que llegaron desde el Banco Mundial y que derivaron en una revisión interna durante el gobierno de Néstor Kirchner.
La advertencia que llegó desde el Banco Mundial
Según relató Lavagna ante el Tribunal Oral Federal 7, el episodio se originó en 2005, después de una reunión bilateral con autoridades del Banco Mundial. El organismo había enviado fondos para programas del área de Vialidad y transmitió a la delegación argentina su incomodidad por la forma en que se ejecutaban algunos proyectos.
"Ante esta información, ni bien regresó la delegación, tratamos el tema internamente y pedí que se hiciera un informe exploratorio del área que más nos preocupaba que era Vialidad", declaró el exministro.
Ese primer trabajo, precisó, se realizó entre mayo y agosto de 2005. De allí, según su testimonio, surgieron "dudas sobre cierto proceso de cartelización de los contratos" y también "algunos márgenes de sobreprecios del orden, en promedio, del 20%".
Lavagna explicó que el objetivo era anticiparse a una eventual investigación del Banco Mundial. "Nuestra intención era no ser tomados por sorpresa por un eventual informe del Banco Mundial, ya que ellos habían manifestado que iban a empezar una investigación", dijo.
La Comisión de Defensa de la Competencia
Con ese diagnóstico preliminar, el entonces ministro de Economía pidió la intervención de la Comisión de Defensa de la Competencia. Según expuso, solicitó con carácter urgente un informe más exhaustivo, ya no exploratorio, para revisar posibles prácticas anticompetitivas en contrataciones públicas.
Lavagna señaló que la Comisión había tomado entonces un papel más activo y que, a partir de ese giro, aparecieron casos que calificó como paradigmáticos. Mencionó dos: el de las cementeras y el del gas para hospitales, donde, según su declaración, se "probó la existencia de cartelización".
El exfuncionario también aclaró que informó al entonces presidente Néstor Kirchner sobre la advertencia del Banco Mundial. "Exclusivamente al Presidente le dije que había una preocupación de ese tipo", señaló. Luego agregó: "Le dijimos que íbamos a empezar un análisis preliminar para ver si eso tenía asidero".
Consultado sobre el resultado final de la investigación encargada a la Comisión, Lavagna dijo que no contaba con esa información. Explicó que la instrucción se dio en agosto y que dejó el Ministerio el último día de noviembre de 2005. "No podría decir qué pasó después", afirmó.
El día que habló ante los constructores
La tensión salió del despacho oficial y llegó al auditorio empresario cuando Lavagna expuso el tema ante la Cámara Argentina de la Construcción, en una convención con cientos de empresarios y proveedores del sector.
Allí, además de hablar sobre la marcha de la economía, mencionó en público los indicios preliminares de cartelización y sobrecostos. "Dije que había algunos indicios preliminares de cartelización, de sobrecostos, y que se había tomado la decisión de involucrar a la Comisión de Defensa de la Competencia en el tema", relató.
El comentario golpeó en un lugar sensible. "Fue mal recibido por los presentes", dijo Lavagna. "Ministro, ¿justo acá viene a decir eso?", le reprochó una autoridad de la Cámara al final de la exposición. El exministro sostuvo que respondió: "Sí, justo acá tenía que ser".
En otro tramo de su declaración, mencionó que en esa etapa también usó la expresión "cuidado con el capitalismo de amigos", en referencia a los riesgos de vínculos privilegiados entre el Estado y determinadas empresas.
El expediente paralelo
Las sospechas que señaló Lavagna tienen un correlato en otro tramo del caso Cuadernos: la investigación conocida como "la Camarita", un desprendimiento del expediente principal que examinó presuntas reuniones entre empresarios para repartirse contratos de obra pública.
Ese capítulo no formó parte central del testimonio del exministro, pero aparece en la causa como antecedente sobre el funcionamiento del sector. Allí, Carlos Wagner, expresidente de la Cámara Argentina de la Construcción, declaró que en 2004 Julio De Vido lo citó en su despacho y le dijo que, por orden de Néstor Kirchner, debía garantizar "el éxito acorde a los intereses del gobierno de las licitaciones públicas".
Según esa declaración, la obra pública iba a ser "uno de los métodos de recaudación de dinero para los gastos políticos". Wagner también describió un circuito de anticipos, retornos y certificados de obra que involucraba a José López y a personal de Vialidad.
La salida del gobierno de Kirchner
Lavagna vinculó aquella etapa con su salida del gobierno nacional, ocurrida a fines de noviembre de 2005. Fue enfático sobre la fórmula: dijo que no renunció, sino que puso su cargo a disposición por pedido de Kirchner.
"No voy a decir la renuncia, porque yo no renuncié. Puse mi cargo a disposición a pedido del Presidente", declaró. Y agregó: "Parece una sutileza, pero en la Argentina hay demasiados abandonos de cargos y no quise estar en esa situación. Como el pedido fue del Presidente, lo dejé en claro".
El exministro también describió su relación directa con Kirchner y sostuvo que no había intermediarios en ese vínculo. Más temprano, ante preguntas de las partes, había afirmado que "no tenía relación" con Julio De Vido, el ministro de Planificación Federal, área bajo cuya órbita se encontraba la obra pública.
Presupuesto, presión y obra pública
Durante la audiencia, Lavagna repasó además su intervención en los presupuestos nacionales de 2003, 2004, 2005 y 2006. Explicó que en los primeros años la diferencia entre los pedidos de fondos de los ministerios y los recursos disponibles era moderada, pero que la brecha empezó a crecer en 2005.
"En los años 2003 y 2004, la diferencia era muy moderada", señaló. Según recordó, las áreas del Estado todavía registraban la magnitud de la crisis social y económica. Pero para 2005, dijo, la distancia entre los pedidos y el límite presupuestario se amplió, y en 2006 "desbordó todo lo que se podía hacer".
Lavagna declaró durante cuatro horas ante el TOF 7, integrado por Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, con intervención de la fiscal general Fabiana León.